Estimados amigos de la Sección Cuba de LASA:
Quiero compartir con ustedes en este fin de año la buena noticia de que Palgrave-MacMcMillan ha publicado The History of Havana, de Dick Cluster y Rafael Hernández. Además de la alegría de anunciar esta publicación, me anima el deseo de comentarles una cuestión relacionada con su producción y edición, que puede ser de interés para todos nosotros, incluso aquellos que no cultivan una particular afición por la historia de La Habana.
Este libro es el resultado de un trabajo a cuatro manos con Dick Cluster, profesor de historia y cultura de América Latina en la Universidad de Massachusetts en Boston. Fue aceptado por Palgrave en forma de proyecto, a partir de una fundamentación y de los borradores de un par de capítulos. Pero casi inmediatamente se congeló, cuando a fines de 2004 surgió el problema de que ningún texto de autor cubano podía recibir el beneficio (el valor agregado) de ser editado, traducido, mercadeado o publicitado por una editorial norteamericana. Como algunos de ustedes saben, esta decisión de la Office of Foreign Assets Control (OFAC) del Tesoro fue impugnada ante los tribunales a fines de ese año por la Association of American University Presses y otras instituciones, sobre la base de que violaba el libre intercambio de ideas e información, en particular la Enmienda Berman, que excluye las publicaciones de las sanciones económicas norteamericanas contra países como Irán, Sudán y Cuba. Tres meses después de esta impugnación, en diciembre de 2004, OFAC anunció la revisión de esa política, y autorizó
(31 CFR Parts 515, 538 y 560) hacer transacciones para publicar y mercadear manuscritos, libros, revistas y periódicos, en papel o formato digital. Reconociendo explícitamente que las instituciones académicas y de investigación, y su personal, no se consideran --para fines de exclusión o restricción alguna-- parte del Gobierno de Cuba, afirma que es legal contratarlas y pagarles adelantos por materiales publicables que no existen aún, y comisionarlas para que los realicen, así como pagarles por derechos de autor y hacerles publicidad cuando sus obras sean publicadas. También está autorizado contratar servicios de editoriales y de traductores cubanos para publicar y distribuir obras dentro de Cuba, de cualquier autor cubano, norteamericano o de ambos.
Así que este libro podría ser no tenemos noticia de otro la primera obra a cuatro manos que se produce aprovechando ese pequeño orificio existente ahora en el muro que separa a Cuba y a los Estados Unidos.
Pienso que para todos, investigadores e instituciones cubanos y norteamericanos, que puedan tener interés en elaborar y proponer, en conjunto o por su propia cuenta, un proyecto de libro o manuscrito susceptible de publicarse en Estados Unidos, esta sea una buena noticia. Esta opción podría contribuir a diversificar un poco la oferta de obras sobre Cuba en un mercado editorial donde los autores y centros de investigación de la isla ocupan un espacio ínfimo.
Con el deseo de un 2007 con nuevos títulos y autores en el campo de los estudios cubanos, reciban el abrazo de
Rafael Hernández |